22.9.13

Los niños buenos del colegio: Foals - Holy Fire

Cualquiera que me escuche hablar de Foals a estas alturas se preguntaría si he estado viviendo en una cueva los últimos 5 años de mi vida. Pues la verdad es que no, pero sí reconozco que no los conocía hasta hace relativamente poco, cuando curioseando por la red me topé con Inhaler. Sorprendentemente, mi interés por la banda creció de manera enfermiza, hasta el punto que no escuchaba otra cosa que no fuera  Foals durante días. Y no es para menos, los de Oxford tienen mucho estilo y, como te dirían en el colegio, progresan adecuadamente a lo largo de su corta, pero intensa, carrera musical. Con apenas 3 elepés en el mercado, Yannis Philippakis y cía han logrado su merecido hueco en este amplio mundo de la música, han sido proclamados como unos referentes en el género y, lo más importante, han sabido cambiar su sonido con cada lanzamiento, haciéndolo cada vez más maduro y lleno de matices.  Sé que las comparaciones son odiosas, pero me recuerdan a Radiohead en lo referente a la infinita búsqueda de un sonido definitivo. Es un juego muy peligroso, pero saben jugar, y además lo hacen muy bien.


Siguiendo las últimas tendencias en el género, Prelude nos invita a entrar en un mundo del que nunca querrás salir. Se trata de una introducción instrumental a lo que será Inhaler, el primer single escogido para este último trabajo. Esta canción es la que realmente da comienzo al álbum. Con un sonido pesado, y una melodía muy juguetona, los chicos nos invitan a explotar, a gritar, a liberarnos, y nunca a dejarnos influenciar por nada o nadie. Lo mismo ocurre con My Number. No se trata de ninguna revelación, sino más bien de una invitación a la revolución. En esta ocasión coquetean con el Funky, y se despojan de ese sonido duro y marcado de Inhaler.

Llega el turno de Bad Habit, y con ella una vuelta de tuerca más. Revolución y superación son dos conceptos diferentes, pero entre ambos hay una fina línea que los separa. La agrupación ha sabido saltarla sin alterar el mensaje que quieren transmitir: autosuperación y autocrítica. El mirarse al ombligo y saber reconocer los errores cometidos y, en la medida de lo posible, saber corregirlos.

¿Alguna vez sentiste en tus propias carnes una dolorosa ruptura? Entonces te vas a sentir identificado con Late Night. Es un tormento continuo, una vorágine de sentimientos sin parangón,  un eco del pasado, en constante crescendo en lo que al sonido se refiere.

Holy Fire aspira a ser algo más que un disco notable. Es ambicioso, oscuro, logrado y está muy bien ejecutado. Se nota que los ingleses no son en absoluto conformistas y siempre intentan madurar sus composiciones, haciendo que cada escucha nunca sea igual a la anterior. El resultado, indiscutiblemente, no puede ser mejor.

Espero que Holy Fire no se convierta en la obra cumbre de Foals, porque deseo que se vuelvan a reinventar con su cuarto disco de estudio. Es pronto para decirlo, y siquiera pensarlo, pero tengo la corazonada de que volverán a hacerlo.

Holy Fire en Spotify

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