Cualquiera que me escuche hablar de Foals a estas alturas se preguntaría si he estado viviendo en una
cueva los últimos 5 años de mi vida. Pues la verdad es que no, pero sí reconozco
que no los conocía hasta hace relativamente poco, cuando curioseando por la red
me topé con Inhaler. Sorprendentemente, mi interés por la banda creció de
manera enfermiza, hasta el punto que no escuchaba otra cosa que no fuera Foals
durante días. Y no es para menos, los de Oxford
tienen mucho estilo y, como te dirían en el colegio, progresan adecuadamente a
lo largo de su corta, pero intensa, carrera musical. Con apenas 3 elepés en el
mercado, Yannis Philippakis y cía
han logrado su merecido hueco en este amplio mundo de la música, han sido
proclamados como unos referentes en el género y, lo más importante, han sabido
cambiar su sonido con cada lanzamiento, haciéndolo cada vez más maduro y lleno
de matices. Sé que las comparaciones son
odiosas, pero me recuerdan a Radiohead
en lo referente a la infinita búsqueda de un sonido definitivo. Es un juego muy
peligroso, pero saben jugar, y además lo hacen muy bien.
Siguiendo las últimas tendencias en el género, Prelude
nos invita a entrar en un mundo del que nunca querrás salir. Se trata de una
introducción instrumental a lo que será Inhaler, el primer single escogido
para este último trabajo. Esta canción es la que realmente da comienzo al
álbum. Con un sonido pesado, y una melodía muy juguetona, los chicos nos
invitan a explotar, a gritar, a liberarnos, y nunca a dejarnos influenciar por
nada o nadie. Lo mismo ocurre con My Number. No se trata de ninguna
revelación, sino más bien de una invitación a la revolución. En esta ocasión
coquetean con el Funky, y se
despojan de ese sonido duro y marcado de Inhaler.
Llega el turno de Bad Habit, y con ella una vuelta de
tuerca más. Revolución y superación son dos conceptos diferentes, pero entre
ambos hay una fina línea que los separa. La agrupación ha sabido saltarla sin
alterar el mensaje que quieren transmitir: autosuperación y autocrítica. El
mirarse al ombligo y saber reconocer los errores cometidos y, en la medida de
lo posible, saber corregirlos.
¿Alguna vez sentiste en tus propias carnes una dolorosa
ruptura? Entonces te vas a sentir identificado con Late Night. Es un
tormento continuo, una vorágine de sentimientos sin parangón, un eco del pasado, en constante crescendo en
lo que al sonido se refiere.
Holy Fire aspira a ser algo más que un disco notable. Es
ambicioso, oscuro, logrado y está muy bien ejecutado. Se nota que los ingleses
no son en absoluto conformistas y siempre intentan madurar sus composiciones,
haciendo que cada escucha nunca sea igual a la anterior. El resultado,
indiscutiblemente, no puede ser mejor.
Espero que Holy Fire no se convierta en la obra
cumbre de Foals, porque deseo que se
vuelvan a reinventar con su cuarto disco de estudio. Es pronto para decirlo, y
siquiera pensarlo, pero tengo la corazonada de que volverán a hacerlo.
Holy Fire en Spotify

No hay comentarios:
Publicar un comentario