10.11.13

Bailando con los pelos de punta: Arcade Fire - Reflektor

Al fin puedo decir que Arcade Fire han vuelto. A pesar del entusiamo que he mostrado ante la llegada de Reflektor (2013, Merge Records) lo cierto es que el continuo goteo de información acerca de este lanzamiento me creó serias dudas. Noticias como el saber que volverían a repetir con un doble  CD tras lo irregular de The Suburbs, la portada con facepalm de Orfeo incluído o las primeras informaciones que insinuaban que los canadienses pondrían toda la carne en el asador para entrar a formar parte del habitat de las pistas de baile me hicieron creer por un momento que abandonarían todo aquello que les convirtió en leyenda. Sin embargo, solo hace falta darle una escucha a Reflektor para saber que Arcade Fire han cambiado mucho en estos nueve años pero que aún así siguen siendo los reyes.


Arranca el disco con la homónima Reflektor, y ya desde el primer segundo se nota la mano de James Murphy en la producción. Ya que durante el primer minuto parece gracias a esa base tan disco más un tema de LCD Soundsystem con las voces invitadas de Win Butler y Régine Chassagne que un tema de Arcade Fire. A partir de ahí los canadienses construyen un tema excepcional con sus mejor arma: la épica desmedida. Pero estos son los nuevos Arcade Fire, los que se atreven a introducir por primera vez elementos novedosos en su universo sonoro como son unos saxofones juguetones y se codean con el mismísimo dios del rock David Bowie, quien aunque brevemente y solo haciendo los coros se le nota disfrutar sobremanera en su papel de divinidad. Poco despues se suma un piano de otra galaxia para poner la puntilla emocional al asunto, y es aquí cuando queda meridianamente clara la intención de Win y compañía con este disco: hacerte bailar con las emociones a flor de piel.

Tras la salida de Reflektor como single oficial, medio mundo se preguntaba por el cambio de rumbo dado por una banda que tras casi una decada en la cresta de la ola ya habían desarrollado tanto una personalidad como un sónido tan marcado. Al respecto, Win declara que simplemente querían hacer un disco para que Régine bailara. Visto que el enfoque bailable es claramente intencionado, se entiende perfectamente el fichaje de James Murphy como productor. Ya que el neojerseíta a traves de su trabajo en LCD Soundsystem se ha convertido en una de las figuras más importantes dentro de la escena bailable de la última decada, buscando incesantemente (y logrando) ese groove que te haría mover las posaderas hasta en el entierro de tu abuelo. Butler también comenta que gracias a Murphy han cuidado más la sección ritmica que en otros lanzamientos y que cuando conseguían hacerle mover los pies al ritmo de la música sabían que iban por el buen camino.

El sonido no es lo único que ha cambiado con respecto al resto de discos, también pequeños detalles como por ejemplo que por primera vez la portada no se trate de una ilustración sino de la escultura de Orfeo y Eurídice obra de Auguste Rodín con un fondo claramente disco, o la duración de los temas. Hasta Reflektor, solo en tres ocasiones una canción de Arcade Fire ha girado más allá de los seis minutos y en este álbum casi la mitad de los temas (6 de 13) los sobrepasan sin problemas, aspecto en el que seguramente Murphy también habrá metido mano ya que sus temas son característicos además de por su molonidad por su larga duración.

Pese a que la presencia de James Murphy en la gestación del disco condicione en gran medida el enfoque de Reflektor, los canadienses continúan la senda iniciada en The Suburbs y las guitarras cobran mayor protagonismo que en sus primeros lanzamientos. En Normal Person, uno de los temas más destacables, las guitarras ganan peso con el paso de los minutos sumidas en su distorsión, mientras Win rehuye de la normalidad. We Exist comienza guitarrera pero poco durará ya que un bajo bien gordo marca que lleva escrito Murphy por todos lados acaba asumiendo el control. It's Never Over (Oh Orpheus) despega calmada aunque al rato acaba marcando músculo con sus poderosos riffs a medias entre guitarra y sintetizador.

La banda afirma que una gran inspiración a la hora de componer el álbum fue el hecho de tocar por primera vez en directo en Haití, la tierra natal de los abuelos de Régine, en especial el hecho de ver como los musicos callejeros mezclaban los ritmos caribeños con música occidental. De ahí nazca seguramente Here Comes the Night Time, construida sobre un ritmo tangente al reggeatón, pero que no cunda el pánico que la letra no versa sobre señoritas aficionadas a los combustibles fósiles sino sobre misioneros. Curiosamente aún teniendo en la cuenta la importancia de Chasagne en la concepción de Reflektor, es el primer disco de la formación canadiense en que no lleva la voz  principal en ningun tema.

Como ya es tradición el penúltimo tema del disco siempre es un pelotazo como una casa, en Neon Bible le tocó el turno a No Cars Go, mientras que en este caso se trata de Afterlife, tema que sigue la estela de Reflektor, erigiéndose como otro tema bailable de varios quilates. Eso sí, en este caso el factor cobra mayor peso. Y si es tradicional que el penúltimo tema sea una bomba, el último siempre está ahí para bajar las revoluciones. Este honor recae sobre Supersymmetry que se despide entre ruido blanco paisajes ambientales expansivos.

Arcade Fire han aprendido mucho con los años y Reflektor es la prueba más fehaciente de ello. Aún alterando la formula original siguen sonando a Arcade Fire y consiguen mantener la frescura intacta casi una década después. En esta ocasión, la apuesta por el doble CD les ha salido redonda ya que pese a durar 85 minutos, Reflektor se pasa volando e invita gracias a varios temazos como Reflektor, Afterlife, Normal Person o Porno a volver a darle el play y a bailar, eso sí con los pelos de punta.

1 comentario:

  1. "[...] pero que no cunda el pánico que la letra no versa sobre señoritas aficionadas a los combustibles fósiles [...]" ¡CHAPEAU!

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