2.11.13

Cinco discos molones que no me da tiempo a reseñar (I)


Cada año se factura una cantidad inmensa de música de calidad, lo cual hace imposible que en un blog como este con uno o dos posts cada semana se pueda comentar, no ya todo, si no una cantidad  mínima de propuestas interesantes que de no hacerlo se quedarían en el olvido. Por lo tanto, hemos decidido que de vez en cuando comentaremos algunos álbumes que consideremos que merezcan la pena pero sin necesidad de entrar tanto en detalle, todo sea para no volvernos (un poco más) locos.

Tim Hecker - VirginsTim Hecker, es sin lugar a dudas uno de los músicos actuales que mejor domina la música ambiental. Desde su début en 2001 con Haunt Me, Haunt Me Do it Again (Alien8 / Substractif, 2001) no ha parado de crecer como productor y ha llegado a codearse con titanes de la talla de Godspeed You! Black Emperor y Sigur Rós (con los que ha ido de gira) y con los dioses del post-metal Isis (a quienes ha remixeado). En este 2013 nos presenta Virgins (Kranky, 2013) en donde Hecker sigue perfeccionando su propuesta sonora: cada tema hace de lienzo donde el canadiense superpone capas de sonido, algunas de bellísima factura y otras de molesto ruido. Haciendo así que el contraste entre ellas sea brutal, apreciándose mejor las melodías y los momentos más primorosos. En esa antítesis radica la grandeza de Virgins, un disco con el que se ha de ser paciente pero que te recompensará sobradamente.

Virgins en Spotify

Earl Sweatshirt - Doris. De la última hornada de colectivos de hip-hop, Odd Future Wolf Gang Kill Them All (OFWGKTA para los amigos) seguramente sea el más importante con permiso de A$AP Mob. Y uno de los raperos más talentosos de Odd Future es Earl Sweatshirt, quien publica su primer álbum de estudio: Doris (Columbia Records, 2013), tras sorprender a propios y extraños hace tres años con su mixtape Earl, que firmó a la "tierna" edad de 16 añitos. Con su debut en larga duración, Earl se aleja de las violentas letras de aquella mixtape (aquí no hay violaciones ni asesinatos) y armado con su lento a la par que certero flow y sus enrevesados juegos de palabras nos entrega un trabajo muy personal. La producción es marca de la casa Odd Future (con sus característicos beats al trote cochinero y su sonido incómodo) y las colaboraciones son estelares (salvo la de Mac Miller, que ni siquiera aquí rinde bien). Doris se erige como un recomendable disco de hip-hop que es más bien un pequeño paso para el género pero sí resulta un gran salto en la madurez de Earl.

Doris en Spotify

Dean Blunt - The Redeemer. La carrera musical de Dean Blunt parecía ligada a la de Inga Copeland, teniendo en cuenta que hasta el 2012 todas sus referencias son junto a ella, tanto bajo el nombre de Hype Williams como el de Dean Blunt & Inga Copeland. En ellas encontrábamos música ambiental de la rama más vaporosa y psicotrópica, como recién salida de una shisha. En su segundo trabajo en solitario, Blunt parece querer alejarse (aunque no del todo ya que Inga colabora en el tema homónimo) del sonido de sus colaboraciones con Copeland firmando así un más que interesante trabajo donde el funk, el blues, el rock y el gospel coexisten en un hábitat de atmósfera difusa y con un deje psicodélico. Ya desde su sobria portada apreciamos que Blunt pretende ahondar en la redención religiosa, temática que se aprecia en el apartado musical del disco con un órgano de iglesia opulento. The Redeemer se trata de un disco que consigue mezclar con éxito sonidos clásicos de la musica negra, adaptándolos al universo sonoro del artista pasándoles un barniz alucinógeno.

The Redeemer en Spotify

Machinedrum - Vapor City. Travis Stewart ha demostrado con el paso de los años y con sus númerosos alias que es uno de los productores más talentosos de la electrónica internacional. El americano ha demostrado dominar géneros tan dispares como el IDM, el wonky, el glitch, el future garage y el jungle como si esto no fuera más que un simple un juego para él. En el último álbum de su seudónimo con mayor calado popular: Machinedrum, (el más que soberbio) Room(s) (Planet Mu, 2011) se acercaba por primera vez al footwork y al juke. Gracias a aquel trabajo (entre otros) el footwork se puso de moda entre productores ajenos a la escena chicagüense, consiguiendo que se internacionalizara el genero. Con Vapor City (Ninja Tune, 2013), Stewart sigue alardeando de eclecticismo y ya desde la inicial (y sensacional) Gunshotta anuncia que el género predominante será el drum & bass, eso sí sin dejar de lado los hiperactivos beats del footwork y las personales atmósferas del future garage que tan bien le han servido estos años. Vapor City es Travis Stewart en su máximo esplendor, es decir polivalencia musical en forma de música electronica que te hará mover hasta el último de tus huesos.

Vapor City en Spotify

Julianna Barwick - Nephente. Si abríamos este post con el  ambient experimental de Tim Hecker, toca cerrarlo con el  ambient preciosista de Julianna Barwick. La artista americana entrega Nephente (Dead Oceans, 2013) donde el ambient y el dream pop son uno solo. En sus 41 minutos, Barwick pinta ayudada de su piano parajes ambientales de enorme belleza a los que dará color gracias a su delicada voz. No obstante, no siempre mantiene el listón tan alto y durante ciertos momentos el sonido se vuelve algo monótono. Sin embargo los momentos álgidos pesan más en la balanza que los momentos flojos (que no malos). De esta manera Nephente, es la prueba más fehaciente del crecimiento como artista de Julianna Barwick pese a las imperfecciones, se va acercando paso a paso y disco a disco cada vez más a la excelencia.

Nephente en Spotify

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