Cuando llevas suficiente tiempo escuchando música underground te das cuenta de que eres capaz de saber como sonará un artista o grupo determinado antes de incluso de haberle escuchado teniendo en cuenta únicamente al sello al que pertenece. Por ejemplo, dentro de la plantilla de Nuclear Blast encontrarás algunos de los grupos de Hard Rock y Metal más molones de la actualidad, o en el caso de Warp Records donde se reúne la flor y nata de la IDM. En Tri Angle Records siempre ha predominado la música ambiental como motivo principal, pero siempre tratada desde su vertiente más pop. No obstante en los últimos años han buscado ampliar su espectro sonoro y con el fichaje de Bobby Krlic alias The Haxan Cloak han conseguido dar un golpe maestro.
Y es que el productor británico también basa su universo sonoro mayoritariamente en el estado gaseoso, pero a diferencia de sus compañeros de sello, Krlic nos priva de cualquier atisbo de luz y nos obliga a sumergirnos en la oscuridad más absoluta. En su cosmos abundan atmósferas densas como la mantequilla que se pueden cortar con un cuchillo, texturas malrolleras, ecos de ultratumba, bajos que hurgan dentro de lo más profundo de tu alma y beats opresivos que proceden de los rincones más recónditos de R'lyeh, morada de Chtulhu. Ni el mismísimo H.P. Lovecraft podría haber ideado unos sonidos tan macabros y siniestros. Excavation (Tri Angle Records, 2013) es la banda sonora de tus pesadillas.
El disco comienza con Consumed, cuyos bajos nos arrastran hasta lo más profundo del insondable abismo. Cuando le llega el turno a las homónimas Excavation ya será demasiado tarde. En la primera parte nuestros temerosos latidos resonarán a lo largo de las profundidades y el eco que producen suena aterrador, retorcido por miedos primigenios que habitan en las tinieblas más oscuras. Mientras, las sombras nos rodean y poco a poco nos arrebatan la respiración. Para la segunda parte, la posesión será completa y aunque intentemos resistirnos la batalla está perdida. La nada que nos rodea es infinita. En Miste seguimos intentando resistir y un grito sordo inaugura el tema, pero es inútil, la vasta negrura se cierne sobre nosotros y ese eco que repite nuestro grito no hace sino ahondar en la abrumadora victoria de lo siniestro, a la que nos empezamos acostumbrar ya que entre las infinitas sombras distinguimos una leve melodía casi imperceptible, que llegados a este punto llegamos a calificar de bella. The Mirror Reflecting profundiza en el desasosiego y rescata esa melodía que aquí muestra su verdadera cara, hermosa a la par que perversa. En lo más profundo de la caverna suena más de esa música majestuosa a la que seguimos en busca de mantener nuestra cordura, por el camino hallamos una tenue luz.
Esa luz es The Drop, que en la portada del álbum es esa cuerda a la que nos agarramos con la esperanza de que alguien o algo tire de ella y nos libere de las interminables sombras que nos hacía prisioneros. Una luz que en contraste con el infausto abismo que nos rodea brilla con la fuerza de mil soles, pero a la que no perdemos de vista aun con riesgo de cegarnos ya que es nuestra única opción de escapar de la perenne oscuridad que habita en la mente de The Haxan Cloak.
Excavation es la obra maestra en la que Bobby Krlic nos propone perdernos y dejar que nuestros sentidos se desvíen en cada recoveco mientras descubren nuevos matices y sonidos que con cada escucha se aprecian mejor. Se trata sin duda alguna de uno de los trabajos más excitantes dentro de la música electrónica en los últimos años, cuya magnética oscuridad nos invitar a darle al play una y otra vez para poder sentir como el miedo nos posee.
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