Como ya me ocurriera como muchas otras agrupaciones, mi encuentro con Soundgarden fue de pura casualidad, totalmente inesperado y fortuito. Mientras pasaba una de esas largas tardes aburrido sin saber qué hacer, le di al play una vez más, y Nevermind empezó a sonar en mi reproductor de música. Nunca había profundizado en el Grunge, pero siempre quise hacerlo, así que abrí el explorador y tecleé: Grunge. Tras leer varias webs, me di cuenta de que todas y cada una con una de ellas tenían una manera diferente de entender el género, aunque la gran mayoría coincidían, a la vez que describían, como Soundgarden, de manera completamente injusta, nunca le había hecho sombra a la banda capitaneada por Kurt Cobain.
Pronto descubrí cuánta razón tenían: desde sus inicios siempre han tenido que soportar la carga de ser los marginados, de ser testigos de cómo Nirvana acaparaba toda la atención mientras ellos pasaban desapercibidos a ojos de los demás. El colmo fue en 1994, con el suicidio de Cobain y el lanzamiento de Superunknown por parte de Soundgarden. Poco a poco la fiebre Nirvana se extendió por todo el globo terráqueo: aumento en las ventas sobre su material, sus canciones no paraban de sonar en las radios, y mientras todo ello ocurría, Superunknown, pese a ser un fabuloso trabajo, pasaba sin pena ni gloria, y únicamente era escuchado y reconocido por los denominados gurús de la música. Desafortunadamente, años más tarde (en 1997), Chris Cornell y cía decidieron seguir sus andaduras por separado.
Pues bien, corría el año 2010 cuando los antiguos miembros la banda (Soundgarden) decidieron tener una reunión para hablar sobre las discrepancias del pasado, así como de sus diferencias creativas y conflictos interpersonales. El resultado no pudo ser mejor: reagrupación por parte de todos los miembros y posterior gira como regalo de bienvenida. En crescendo, las críticas negativas caían por primera vez sobre ellos. Muchos se preguntaban por qué unos cuarentones como ellos tenían la necesidad de rejuntarse tras aproximadamente 14 años de silencio. ¿Dinero? ¿Material que siempre quisieron compartir con nosotros pero nunca pudieron? ¿Una segunda oportunidad para demostrar lo que valían? Siempre nos quedaremos con la duda, pero no me equivoco al confirmar que King Animal rezuma calidad, se le mire por donde se le mire.
El elepé comienza con una declaración de intenciones llamada Been Away Too Long. Una canción potente, tanto instrumentalmente como vocalmente. Se nota que los años no han hecho mella a Chris Cornell, pues el vocalista se defiende muy bien con su particular registro: los desgarros están a la orden del día. Decir que este tema ha sido escogido como primer singlepromocional. Non-State Actor es una vuelta de tuerca de su antecesora: suena a viejo, con unCornell aún más al límite, pero siempre dando la talla.
Blood On the Valley Floor es un tema que puede engañar, debido a su tranquilo inicio. Nada lejos de la realidad, presume de ser la más cuidada, con unos riffs demoledores y metaleros y unos arreglos estupendos durante el proceso de grabación, como el triplicado de la voz en el estribillo. Posiblemente fuera un single perfecto, pero, al no haber sido escogido, entiendo que no se la quisieron jugar eligiéndolo.
Tras A Thousand Days Before y Blood On the Valley Floor llega Bones of Birds, una pista realmente oscura y lenta, aunque igualmente efectiva y muy bien situada a lo largo del álbum. Al igual que Taree (tema que le precede), es una reminiscencia a lo que era Soundgarden en ataño, con sus característicos parones en la estructura de la misma y con una lírica triste y profunda.
El resto del tracklist mantiene el nivel, aún con un altibajo (Halfway There), así que, si te ha picado la curiosidad, descúbrelo por ti mismo. Eso sí, no puedo irme sin citar la experimental Rowing, canción que cierra el disco. Como cierre es perfecto, con esa distorsión a la que poco estamos acostumbrados por parte de Soundgarden.
King Animal es la continuación perfecta de Down On the Upside. Al escucharlos seguidamente, parece que el tiempo se ha detenido, y nunca ha habido una ruptura. Mantiene la esencia de la banda intacta, algo difícil de lograr tras tantos años de separación. Eso sí, atrás quedó la suciedad de Louder Than Love y posteriores tan característica del género, así que no esperes guarradas épicas en cuanto al sonido. Tanto si te gusta o no el Grunge, escúchalo, porque lo vas a disfrutar como si llevaras toda la vida oyendo el género.
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